Existe un curioso fenómeno por el cual los músicos profesionales españoles y una gran parte de su público sufren y asumen su desconexión con la música que ha sido creada para ellos: si bien pueden deleitarse y, en algunos casos, comprender razonablemente obras compuestas hace siglos en lugares lejanos para personas que poco tenían que ver con nuestras vidas, ante obras que han nacido en el mismo mundo que ellos mismos suelen sufrir cierta frustración y confusión, como ante un extraño libro escrito en una grafía ajena y que habla en un lenguaje extranjero.

Que a un músico u oyente le resulte más extraño un artista cuanto más cerca se encuentre en el tiempo y el espacio es algo que desafía el sentido común. Aún así, tiene una explicación perfectamente lógica y conocida por todos:

Nadie les ha presentado.

El público no conoce los nombres, los lenguajes, ideas, vidas, caras, etc. de esos compositores que hacen música por, para y sobre ellos, y con quienes tienen en realidad tanto en común. Y eso sucede con el público casual, el melómano y los músicos profesionales.

Cuando hablamos de estudios superiores y a pesar de que son los profesores los que delimitan los contenidos de las áreas, los diplomados en Magisterio Musical, licenciados en Historia y Ciencias de la música e Historia del Arte y Profesores Superiores de Música cargan con enormes lagunas, especialmente en los contenidos que se encuentran en las últimas páginas de cada libro que, al estar secuenciadas de forma cronológica siguiendo la historia de la música o la evolución de la técnica musical, suelen estar destinadas a las manifestaciones musicales más recientes. Contra lo prescrito por el sistema educativo y exceptuando la labor de unos pocos profesores que se esfuerzan en crear asignaturas optativas monográficas, no se llega a estudiar lenguaje musical del siglo XX, ni armonía del siglo XX, ni contrapunto del siglo XX, ni análisis musical de música del siglo XX, ni estética musical del siglo XX, ni historia de la música del siglo XX, ni manifestaciones musicales aparecidas en el siglo XX como pueden ser las músicas populares urbanas, etc.

Es decir, los alumnos son abandonados a un siglo de distancia de esa realidad musical donde serán el público, los maestros, los profesores y los músicos en el futuro.

Se puede presionar a los profesores a adentrarse en nuestro contexto musical actual, pero ahí aparece el siguiente inconveniente:

¿Cómo puede enseñarte alguien un lenguaje que tampoco habla, ni escribe y que, por tanto, no comprende?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s